domingo, 31 de agosto de 2014

POTAJE DE HABAS SECAS CON BERENJENAS DE RABO LARGO


Holaaaaa! Hoy estoy de vuelta de las vacaciones y aunque este día suele ser algo durillo sobre todo hasta que vuelves a la rutina pues es lo que hay y eso que he estado echando euromillones todo el verano para evitar este día pero nada de nada.
En verano no suelo cocinar mucho, bueno rectifico, más que cocinar soy la pinche de mi madre y disfruto muchísimo con ello.
La receta que hoy os traigo es en concreto uno de esos platos en los que hago de pinche encantada de la vida ya que además es uno de mis platos favoritos.
Es una receta tradicional de Arjonilla un pueblo de Jaén de la que son oriundos dos de mis abuelos y se suele comer para sus fiestas patronales en honor a San Roque durante el mes de agosto.
A mi es que me chifla, es uno de mis platos preferidos, así que en cuanto llegamos a casa de mis padres en verano lo primero que le pido a mi madre es que haga este potaje que además es totalmente estacional ya que las berenjenas que lleva que son “las de rabo largo” y que se utilizan también para poner en vinagre solo se dan en verano. La receta de las berenjenas en vinagre ya la publiqué el año pasado y la podéis ver aquí.
Este año me pegué a mi madre cual lapa en la cocina para tomar buena nota de todo y poder compartirla con vosotros.
Quería comentaros también que podéis hacer el potaje con berenjenas normales y habas secas e incluso con berenjenas de rabo largo y lentejas, vaya un remix en toda regla y aunque el resultado no es el mismo la verdad es que a veces me pueden las ganas de comerme una cucharada de potaje que me recuerde al originario.
Espero que os guste y que lo hagáis porque además de sanote es muy nutritivo y así casi ni os vais a enterar de la vuelta de las vacaciones.

Mi madre en plena faena

Ingredientes:

½ k de habas secas peladas
1,250 k de berenjenas de rabo largo
1 cebolla grande
5 ajos
2 tomates rallados
2 cucharaditas colmadas de pimentón
Colorante alimentario
Un puñado grande de hierbabuena fresca
Un par de hojas de laurel
3,5 litros de agua
Medio vaso de aceite de oliva virgen extra
Sal

En primer lugar ponemos en remojo con agua fría las habas durante un par de horas.
Aparte troceamos las berenjenas tal y como se ve en las fotos que os he puesto más arriba, separando el rabo de la cabeza y troceando la cabeza en unos cuatro trozos. Del rabo tendremos que retirar la parte central porque es muy dura y hebrosa.
Echamos las berenjas en agua durante unos 15 minutos para que pierdan parte de su amargor.
En una olla echamos el aceite de oliva y sofreímos la cebolla y los ajos ambos troceados en trozos pequeños. Pasados unos 5 minutos añadimos las berenjenas escurridas del agua y sofreimos durante unos 20 minutos a fuego medio. Echamos un poco de sal.
A continuación incorporamos al guiso los tomates rallados y sofreímos durante unos 5 minutos.
Añadimos las habas escurridas del agua y pasados un par de minutos el pimentón, el agua y el colorante, dejando cocer el conjunto durante una media hora a fuego medio con la olla medio tapada.
Pasado ese tiempo rectificamos de sal y añadimos la hierbabuena, continuando la cocción durante media hora más a fuego medio bajo hasta que las habas estén tiernas.
Pasado ese tiempo apartamos del fuego y listo para comer y como suele ocurrir en todos los potajes al día siguiente de cocinarlo está más rico.

jueves, 31 de julio de 2014

TARTA DE BRAZO DE GITANO CON CREMA DE PIONONOS


Esta tarta es quizá de las más ricas que he probado en mucho tiempo y la receta se la tengo que agradecer a mi amiga Paqui la cual se la hizo a su marido para su cumpleaños, aunque quedó un trocito que pudimos probar y me hizo irremediablemente pedirle la receta.
No os negaré que la tarta en sí es un poco laboriosa (que no difícil) de hacer. De hecho cuando me dio la receta no tenía muy claro cuando la iba a elaborar, pero claro no contaba con que mi marido me la recordara bastante a menudo.
Así pues viendo que tenía bastantes pasos y además un tiempo largo de nevera lo primero que pensé fue en organizarme y os comento como lo hice el fin de semana que la elaboré: el viernes compré todos los ingredientes; el sábado por la mañana hice la crema pastelera, el almíbar y las planchas de bizcocho; enfriamiento hasta por la tarde ya con las planchas rellenas (más abajo os lo explico todo); el sábado por la tarde montaje de la tarta y a la nevera; el domingo por la tarde desmoldado y disfrute.
Si habéis llegado a este punto y seguís leyendo es que parece que estáis interesados en la tarta así que os aconsejo que la hagáis aunque sea una vez porque ya veréis que sabor tan rico tiene.
Y con esta receta pongo el cartel de vacaciones en el blog así que a disfrutar del verano!


Ingredientes:

Para las dos planchas de bizcocho:

180 grs. de azúcar
120 grs. de harina
50 grs. de maizena
6 huevos
Una pizca de sal

Para la crema pastelera:

1 litro de leche entera fresca, de la que está en la nevera del supermercado
600 ml. de nata para montar
300 grs. de azúcar
12 yemas de huevo
140 grs. de maizena
1 rama de canela
Un trozo de cáscara de limón sin la parte blanca

Para el almíbar:

200 grs. de azúcar
150 grs. de agua
Licores: 30 ml. de licor de Amaretto y 70 ml. de Malibú, aunque podéis utilizar otros licores que os gusten
Un trozo de cáscara de limón sin la parte blanca
1 rama de canela
2 anises estrellados

Azúcar y canela para espolvorear por encima de la tarta y quemar con soplete de cocina, si no tenéis soplete echadle solo canela

Comenzaremos haciendo el almíbar y para ello pondremos en un cazo al fuego todos los ingredientes mezclando bien para que el azúcar se disuelva. Una vez comience a hervir dejamos cocer a fuego medio/bajo durante unos 10 minutos. Apartamos del fuego y reservamos hasta que se enfríe.

Para hacer la crema pastelera pondremos en un cazo grande al fuego 800 ml. de leche, la nata, el limón y la canela. Cuando empiece a hervir retiramos del fuego y dejamos infusionar durante unos 10 minutos, retirando a continuación la canela y el limón.
Aparte batimos las yemas con 200 ml. de leche, el azúcar y la maizena y mezclamos con la leche infusionada. Ponemos de nuevo al fuego y movemos constantemente hasta que espese y en cuanto veamos que empieza a hacer burbujas apartamos. Si veis que os quedan grumos batid la mezcla con la batidora eléctrica y listo, vaya, eso es lo que me pasó a mi.
Apartamos del fuego y tapamos con film transparente pegado a la crema (cuando enfríe no se queda pegado). Reservamos hasta que se enfríe.

Ahora vamos a hacer las planchas de bizcocho y para ello separamos las claras de las yemas y batimos cada una de ellas por separado con la mitad del azúcar para las claras y la otra mitad para las yemas, dejando las claras como para merengue y las yemas blanqueando. Utilicé la Kitchen Aid pero podéis utilizar la batidora eléctrica que tengáis.
Echamos sobre las yemas ya batidas la harina, la maizena y la sal tamizadas y mezclamos con movimientos suaves de arriba abajo. Añadimos las claras y mezclamos igualmente con movimientos envolventes.
Ponemos papel de hornear sobre la bandeja del horno y echamos la mitad de la masa del bizcocho, si tenéis práctica podéis llenar una manga pastelera e ir cubriendo la bandeja con la masa pero en mi caso no la utilicé y lo que hice fue igualar la masa lo mejor posible para que los bizcochos salieran lo más uniforme posible y no más finos por unos lados que por otros.
Metemos la bandeja en el horno que tendremos precalentado a 200º y horneamos con calor arriba y abajo durante unos 7 u 8 minutos, se hace enseguida. Sacamos del horno y volcamos la plancha de bizcocho sobre otro papel de horno retirando con el que hemos horneado. Enrollamos la plancha de bizcocho con el papel de horno y dejamos enfriar.
Repetimos la misma operación para la otra mitad de la masa obteniendo de esta manera las dos planchas de bizcocho que necesitaremos para la tarta.

Una vez frías las planchas de bizcocho desenrollamos, quitamos el papel de horno y empapamos con el almíbar reservado. Untamos a continuación una capa fina de crema sobre las planchas y las enrollamos de nuevo envolviéndolas en film transparente apretando para que queden compactas.
Metemos los brazos de gitano obtenidos en la nevera durante al menos 4 horas.

Para montar la tarta pondremos un aro de molde desmoldable de 23 cms. de diámetro en el plato en que después serviremos la tarta. Cortamos trozos de brazo de gitano de un dedo de grosor y los colocamos por el borde del aro. El resto de los brazos de gitano los cortamos en trozos con un grosor  de 3 dedos aproximadamente y vamos rellenando el aro. Bañamos bien con almíbar todo el conjunto incluido los bordes.
Metemos la crema pastelera en una manga de pastelería y vamos rellenando muy bien los huecos de abajo a arriba. Una vez bien rellenos todos los huecos de crema pastelera cubrimos la superficie con la crema hasta terminarla extendiendo bien.

Metemos en la nevera y dejamos hasta el día siguiente.


Al día siguiente espolvoreamos canela y azúcar por la superficie y quemamos el azúcar con un soplete. Quitamos a continuación el aro con mucho talento y a comer y disfrutar.

viernes, 25 de julio de 2014

LIBRITOS DE BERENJENA A LA PLANCHA


Hoy os traigo otra receta para acercarse poco a los fogones, lo mínimo, pero con un resultado muy bueno y no demasiado calórico. Y digo esto último porque lo primero que pensé a la hora de hacer estos libritos de berenjena fue en empanarlos y freirlos, pero después rectifiqué para finalmente hacerlos a la plancha y creo que el resultado mereció la pena y por supuesto quedaron unos libritos mucho más ligeros.
La receta es tan tan sencilla como que solo tendréis que cortar para hacer cuatro libritos (como fue el caso) ocho rodajas de berenjena del grosor que veis en la foto y ponerlas a la plancha con un poco de sal y un chorrito de aceite de oliva.
Pasados un par de minutos damos la vuelta a las rodajas de berejena y ponemos encima de cuatro de las rodajas una loncha de queso y medio filete de lomo adobado previamente pasado ligeramente por la plancha.
Tapamos con otra de las rodajas de berenjena y ya tenemos hechos los libritos a los que daremos la vuelta una vez para que el queso se derrita.

Acompañados de un buen gazpacho no me digáis que no es un plato veraniego total.